Norte de Santander turismo historia cultura y naturaleza ferias y fiestas

Norte de Santander ofrece muchos atractivos para quienes decidan visitarlo. Su importancia a lo largo de la historia de Colombia, incluso desde la época de la Colonia y el nacimiento de la República, está plasmada en varios hechos y monumentos históricos que pueden disfrutarse tanto en la propia capital, Cúcuta, como en los municipios de Ocaña y Pamplona, las otras dos ciudades que le siguen en importancia. Por su ubicación geográfica, Norte de Santander es el primer eslabón para la integración económica de Colombia con Venezuela, dos naciones hermanas que se encuentran en su frontera común para hacer de ésta la más dinámica de Suramérica, en términos de intercambio comercial, social y cultural. Esta condición cosmopolita hace que Cúcuta y su área metropolitana ostenten una de las actividades comerciales más activas y variadas de las capitales colombianas. Como en las vitrinas de los comercios cucuteños, la variopinta muestra de atractivos nortesantandereanos está al alcance de quienes deseen encontrar en un solo territorio tantas oportunidades abiertas a la fascinación y el disfrute.

TURISMO NORTE DE SANTANDER

Norte de Santander Naturaleza, historia, cultura y comercio conforman el gran abanico de atractivos nortesantandereanos para el turista. En sus páramos nacen numerosos ríos y quebradas que nutren diversos ecosistemas de montaña y valles, varios de ellos protegidos en los parques nacionales naturales de Tamá (en los municipios de Toledo y Herrán, zona suroriental del departamento) y de Catatumbo Barí (en Convención, El Carmen, San Calixto, Tibú y Teorama; norte y occidente del departamento), los cuales se prolongan en parques equivalentes en territorio venezolano.

La historia también vibra en este rico territorio, principalmente en las ciudades de Villa del Rosario, Cúcuta, Ocaña y Pamplona, donde pueden encontrarse múltiples casonas, monumentos nacionales y museos históricos. En todas ellas la vida colonial fluyó de manera próspera y, por ende, en su momento fueron centros protagónicos de los levantamientos, las batallas y las decisiones que dieron vida a la República.

Orgullosos de sus riquezas y tradiciones, los nortesantandereanos conforman un pueblo recio y alegre, que celebra la vida en distintas épocas del año, con fiestas y carnavales, algunos de ellos con un trasfondo o mejor, un pretexto religioso. En estas ocasiones festivas, así como también en los días habituales, propios y visitantes disfrutan de la gastronomía tradicional de este departamento, un capítulo de la cocina colombiana en el que se destacan los tamales o pasteles, el cabrito, el mute, las hayacas, la rampuchada, los cortaditos de leche y los dulces de apio o arroz.

El Departamento de Norte de Santander hace parte de la región Andina colombiana, está ubicado en el extremo nororiental del país y es territorio fronterizo con la República Bolivariana de Venezuela. Sus características geográficas signadas por la variedad de climas y paisajes, su producción agrícola y minera (carbón, petróleo y calizas), calzado, confecciones, manufacturas de cuero, arcilla, palma de aceite, cacao y caucho unida a la actividad comercial y el intenso intercambio económico binacional, hacen de esta región una de las más prósperas del país.

Por su importancia económica, el territorio ha estado conectado por décadas con el resto del país, por carretera (hacia el norte con la Costa Atlántica y hacia el occidente con Bucaramanga, y de allí con Bogotá) y por vía aérea, gracias al Aeropuerto Camilo Daza, que atiende a Cúcuta y su área metropolitana. Incluso, la carretera Panamericana (o Bolivariana), proveniente de Caracas, sirve a buena parte del norte y oriente del departamento antes de conectar con la capital nortesantandereana. De estas vías principales se desprenden ramales hacia los cascos urbanos de los 40 municipios.

También existen otras zonas protegidas de menor jerarquía y los llamados corredores biológicos, donde se puede apreciar la majestuosidad de los páramos húmedos, páramos secos, bosques nublados, bosques secos, humedales y el sistema de lagunas de las cimas andinas, poblados todos con centenares de especies de plantas, aves, mamíferos y reptiles, muchas de ellas endémicas. Estos territorios son hogares también de culturas étnicas, como los Barí y los Uwa. Sin embargo, para disfrutar de la naturaleza en Norte de Santander no hace falta visitar una reserva de este tipo, pues la riqueza del agua, la fauna y la flora nunca están lejos de los centros urbanos. Muy cerca de Cúcuta y de las principales poblaciones se encuentran parajes de exuberante vegetación; ríos y quebradas cristalinas que pueden disfrutarse como balnearios y sitios para la recreación y el descanso.

Estos territorios son hogares también deculturas étnicas, como los Barí y los Uwa.Sin embargo, para disfrutar de la naturaleza en Norte de Santander no hace falta visitar una reserva de este tipo, pues la riqueza del agua, la fauna y la flora nunca están lejos de los centros urbanos. Muy cerca de Cúcuta y de las principales poblaciones se encuentran parajes de exuberante vegetación; ríos y quebradas cristalinas que pueden disfrutarse como balnearios y sitios para la recreación y el descanso.

GENERALIDADES DE NORTE DE SANTANDER

Geografía, límites e hidrografía

Ubicado en el extremo nororiental de Colombia, Norte de Santander posee una extensión de 22.367 km2 (que representa el 1,9% del territorio colombiano). Limita al norte y al este con Venezuela, al sur con los departamentos de Boyacá y Santander, y al oeste con Santander y Cesar. El relieve de su territorio se caracteriza por dos zonas claramente diferenciadas: una montañosa y otra plana o de llanuras. En los límites de los departamentos de Norte de Santander y Santander, en el llamado nudo de Santurbán, la cordillera Oriental se divide en las serranías de los Motilones o del Perijá (sigue hacia el norte) y la de Mérida (va hacia el oriente, adentrándose en el Estado del Táchira, para formar los andes venezolanos), ramales que componen la zona montañosa nortesantandereana.

Estas dos serranías enmarcan una amplia zona llana, de valles aluviales, donde está la capital, Cúcuta, y hacia donde drenan la gran mayoría de los ríos que nacen en sus cumbres y conforman la llamada cuenca del Catatumbo, que desemboca en el lago de Maracaibo (Venezuela). Entre los principales ríos nortesantandereanos, que le dan sustento a la riqueza natural y económica del departamento, se destacan Zulia, Catatumbo, Pamplonita, Táchira, Peralonso, La Grita, Sardinata y Salazar.

Naturaleza, flora y fauna

Se trata de un departamento mayoritariamente verde, biodiverso, dueño de un gran capital hídrico y paisajístico. Los cascos urbanos de sus 40 municipios son relativamente pequeños, a excepción de Cúcuta, Ocaña y Pamplona, que tienen una dinámica comercial muy activa y una población significativa.

En el departamento hay amplias extensiones de espacios rurales, donde los cultivos agrícolas no opacan la presencia de bosques y selvas nativas. En zonas protegidas, como el Parque Nacional Natural Catatumbo-Barí (que algunos nortesantandereanos llaman Motilón-Barí), el dosel de sus selvas empinadas llega a los 45 m de altura en promedio, con no pocos ejemplares arbóreos que alcanzan los 60m. Aparte de gigantes, la diversidad de la flora, atada a la diversidad misma de los ecosistemas, muestra también delicadas orquídeas y bromelias, así como recios y lanudos frailejones de páramo.

La fauna es también, por lógica, prolífica y diversa. En Norte de Santander viven 616 especies reconocidas de pájaros y todavía perviven zonas casi inmaculadas, que sostienen poblaciones viables de osos de anteojos, jaguares y los casi extintos caimanes del Magdalena, por mencionar apenas grandes especies emblemáticas que dan cuenta de la buena salud de dichos ecosistemas.

La riqueza hídrica es proverbial, nacida en tres corredores paramunos principales: Santurbán-Cáchira-Perijá Sur (serranía de Los Motilones), Almorzadero-Tamá (serranía de Mérida) y Tamá-Samoré (en la misma serranía de Mérida, pero orientado hacia el sur, a Boyacá).

La fauna es también, por lógica, prolífica y diversa. En Norte de Santander viven 616 especies reconocidas de pájaros y todavía perviven zonas casi inmaculadas, que sostienen poblaciones viables de osos de anteojos, jaguares y los casi extintos caimanes del Magdalena, por mencionar apenas grandes especies emblemáticas que dan cuenta de la buena salud de dichos ecosistemas.

La riqueza hídrica es proverbial, nacida en tres corredores paramunos principales: Santurbán-Cáchira-Perijá Sur (serranía de Los Motilones), Almorzadero-Tamá (serranía de Mérida) y Tamá-Samoré (en la misma serranía de Mérida, pero orientado hacia el sur, a Boyacá).

Población

Durante la época precolombina, el territorio de este departamento estaba habitado principalmente por los indígenas Chitareros (familia lingüística Chibcha) y por los Motilones (Caribes), que se refugiaron en la serranía del mismo nombre, donde aún permanecen algunos grupos. Hoy, los nortesantandereanos de origen indígena representan apenas el 0,6% de la población total.

En el departamento habitan cerca de 1,4 millones de personas, de las cuales más del 75% viven en Cúcuta y los otros cinco municipios que conforman su área metropolitana. Más del 97% de la población es blanca o mestiza, fruto de la mezcla de chitareros y motilones con los conquistadores y primeros colonos españoles y alemanes (Ambrosio Alfinger fue el primer europeo en pisar estas tierras murió en el callejón de Cuellar en el municipio de Chinacota.). El 1,85% de los nortesantandereanos son afrodescendientes.

Adicionalmente, Norte de Santander posee un dinamismo demográfico muy interesante, por su condición de departamento fronterizo, situación que se aprecia de manera especial en su capital, donde vive un número significativo de ciudadanos venezolanos.

 

Clima

Su ancho rango de altitudes posibilita la existencia de todos los pisos térmicos, desde los calurosos y húmedos valles y llanos de la cuenca del río Catatumbo (con temperaturas que superan en algunos casos los 32 ºC, como en Puerto Santander), hasta los muy fríos páramos, como los de Cáchira, Tamá y Santurbán, donde se han llegado a registrar temperaturas de -12 ºC. No obstante, la mayoría del territorio y de las cabeceras municipales gozan de temperaturas promedio de 16 ºC a 26 ºC. La capital, Cúcuta, es cálida y allí los termómetros marcan diariamente entre 28 ºC y 30 ºC. Ocaña, la segunda ciudad en importancia, disfruta de un agradable clima templado (22 ºC); mientras que Pamplona, la tercera población del departamento, presenta clima frío (hasta 16 ºC).

Parques naturales

El departamento cuenta principalmentecon cuatro áreas naturales protegidas. El Parque Nacional Natural Catatumbo-Barí (norte y occidente) se caracteriza por sus densos y altos bosques nativos, su gran variedad de pájaros y poblaciones de osos de anteojos. Carece de infraestructura para visitantes y tiene acceso restringido. Allí viven las comunidades Yuko-yukpas, Dobokubis y Barí. Los alojamientos más cercanos están en Tibú, La Gabarra, Orúy en algunos caseríos indígenas. El Parque Nacional Natural Tamá (suroriente) posee ecosistemas de páramo, bosques de niebla y antiguos caminos reales. Según información satelital, allí está la caída de agua más alta de Colombia, con 820 m, pero todavía no ha sido descubierta. Ofrece instalaciones básicas para un número reducido de visitantes, que deben solicitar el ingreso con antelación. Se puede llegar a sus inmediaciones por carretera o caminando desde los cascos urbanos de Chinácota, Ragonvalia, Herrán y Toledo.

En jurisdicción de Cucutilla (centro), en el nudo de Santurbán, se encuentra el Parque Natural Regional de Sisavita, creado en 2008 para proteger el nacimiento de los principales ríos de Santander, Norte de Santander y Arauca. Aparte de la belleza de sus páramos, resalta su sistema de lagunas alto andinas de origen glaciar.

En el municipio de La Playa (occidente, cerca de Ocaña) se pueden apreciar los caprichosos paisajes que propiciaron milenios de erosión del viento y el agua en un terreno rocoso de apenas 6 km2, los cuales conforman el área natural única Los Estoraques.

HISTORIA DE NORTE DE SANTANDER

Las primeras crónicas de la Conquista española en Norte de Santander son de luchas encarnizadas y de una feroz resistencia ofrecida por los bravos indios Motilones y Chitareros a los europeos.

 

Desde el arribo de los primeros conquistadores al mando de Ambrosio Alfinger, en 1530, se necesitaron casi 20 años y varias expediciones fallidas por los constantes hostigamientos para que se diera la primera fundación española permanente, la de Pamplona. De esta época data el prestigio de los nortesantandereanos como hombres y mujeres recios y valientes.

Las minas de oro halladas en inmediaciones de Pamplona atrajeron a más europeos, y desde allí salieron nuevas expediciones que fundarían luego otras poblaciones, como Silos, Chinácota y Pamplona. En 1550 se formaría la encomienda de Cúcuta, caserío que en 1733 daría pie a la fundación formal de San José del Guasimal, hoy San José de Cúcuta.

La riqueza de las tierras y la navegabilidad de los ríos nortesantandereanos que desembocan en el lago de Maracaibo hicieron de este territorio un espacio de intercambio comercial muy activo desde la época de la Colonia, pues permitía el contacto del centro oriente del Nuevo Reino de Granada con el mar Caribe y la Capitanía General de Venezuela, obviando la necesidad de remontar la cordillera para buscar el río Magdalena.  ≫≫VER MÁS

CULTURA Y TRADICIONES DE NORTE DE SANTANDER

El pasado guerrero marca el carácter de los nortesantandereanos y los identifica arquetípicamente ante el resto de los colombianos. Su forma de hablar, recia y directa, que no debe confundirse con la grosera antipatía, enorgullece a los habitantes de esta región

Los nortesantandereanos evocan con entusiasmo y orgullo la resistencia enconada de los Motilones y Chitareros ante el conquistador español, así como la posterior contribución de los hijos de estas tierras a las luchas de independencia.

El peso del aporte nativo a la construcción del departamento se aprecia hoy en los innumerables topónimos de origen indígena que pueblan la geografía nortesantandereana, empezando por la capital, Cúcuta y otras poblaciones, como Tibú, Chitagá, Cácota, Labateca, Hacarí, Bochalema, Chinácota y Cáchira. También, son vocablos aborígenes el nombre de dos de los ríos más importantes; Catatumbo y Zulia, este último nombrado así en honor de una bella princesa Motilona que se enfrentó con los primeros invasores europeos. ≫≫ VER MÁS

ARTESANÍAS

La diversidad que tanto caracteriza a Norte de Santander, también marca sus expresiones artesanales. La variedad de materiales y productos identifican cada zona. Los más comunes recuerdos que se encuentra el turista a su paso son el indio motilón en cerámica, la locomotora del Catatumbo o el templo histórico de Villa del Rosario.

Pero, además, en los almacenes de artesanías de Cúcuta y su zona de influencia, y en cada uno de los municipios, es posible hallar otras sorpresas que también salen de las sapientes manos de los artesanos de la región. ≫≫VER MÁS